Entre universos, vida y muerte. Reflexionando sobre la existencia y los ciclos de la naturaleza
Ximena Gordillo-Ibarra1# iD, Jesús Mauricio Muñoz-Morales1# iD, Heli Muñoz-Méndez2,3 iD, Arizael Alejandro Galán Bautista4 iD, América Rivera Urbalejo4* iD, Yolanda Elizabeth Morales-García2,3** iD
1Alianzas y Tendencias BUAP, Puebla, México. 2Grupo “Ecology and Survival of Microorganims”, Laboratorio de Ecología Molecular Microbiana, Centro de Investigaciones en Ciencias Microbiológicas, Instituto de Ciencias Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México. 3Grupo Inoculantes Microbianos, Biotecnología, Facultad de Ciencias Biológicas, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México. 4Facultad de Estomatología, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México. #Ambos autores contribuyeron en forma equivalente por lo que a los dos se les consideran primer autor. *america.rivera@correo.buap.mx; **yolanda.moralesg@correo.buap.mx
http://doi.org/10.5281/zenodo.23912602
Bajar cita (RIS): Gordillo-Ibarra et al., 2026 AyTBUAP 11(43):101-115
Editado por: Jesús Muñoz-Rojas (Instituto de Ciencias, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla).
Recibido: 12 de septiembre 2026. Aceptado: 22 de septiembre 2026. Fecha de publicación: 30 de septiembre de 2026
URI: https://hdl.handle.net/20.500.12371/34518
Referencia: Gordillo-Ibarra X, Muñoz-Morales JM, Muñoz-Méndez H, Galán Bautista AA, Rivera-Urbalejo A, Morales-García YE. Entre universos, vida y muerte. Reflexionando sobre la existencia y los ciclos de la naturaleza. Alianzas y Tendencias BUAP. 2026;11(43):101–15. Disponible en: https://www.aytbuap.mx/aytbuap-1143/entre-universos-vida-y-muerte
RESUMEN
La existencia de la vida constituye uno de los fenómenos más extraordinarios del universo. Desde una perspectiva artística, filosófica y científica, el presente trabajo resalta la portada de Alianzas y Tendencias BUAP 11(43); que a su vez, representa un conjunto de esferas suspendidas en un espacio inmenso, oscuro y aparentemente infinito. Cada esfera simboliza un universo posible, con sus propias condiciones, dinámicas y posibilidades de albergar vida. En medio de ellas destaca una esfera opaca, desprovista de movimiento y luminosidad, cuya presencia representa la muerte y la interrupción de los procesos que caracterizan a los sistemas vivos. Esta composición invita a reflexionar sobre nuestro lugar en el universo y sobre la naturaleza cíclica de la existencia. Desde las células hasta los organismos, las poblaciones y las especies, la vida se manifiesta mediante procesos continuos de origen, desarrollo, transformación y desaparición. Incluso las estructuras especializadas del cuerpo humano, como los dientes, permiten reconocer esta dinámica: se desarrollan, cumplen funciones esenciales, experimentan desgaste y pueden perderse como parte de procesos biológicos y patológicos. La obra propone así una visión integradora en la que la vida y la muerte no constituyen fenómenos aislados, sino expresiones de un proceso natural que ocurre en múltiples escalas.
Palabras clave: universo; vida; muerte; ciclos biológicos; evolución.
ABSTRACT
The existence of life is one of the most extraordinary phenomena in the universe. From an artistic, philosophical, and scientific perspective, this work highlights the cover of Alianzas y Tendencias BUAP 11(43), which depicts a collection of spheres suspended in a vast, dark, and seemingly infinite space. Each sphere symbolizes a possible universe, with its own conditions, dynamics, and potential to harbor life. Among them, an opaque sphere stands out, devoid of movement and light, representing death and the cessation of the processes that characterize living systems. This composition invites us to reflect on our place in the universe and on the cyclical nature of existence. From cells to organisms, populations, and species, life unfolds through continuous processes of emergence, development, transformation, and disappearance. Even specialized structures of the human body, such as teeth, illustrate this dynamic: they develop, perform essential functions, undergo wear, and may eventually be lost as a result of biological and pathological processes. Thus, the artwork proposes an integrative perspective in which life and death are not isolated phenomena, but rather expressions of a natural process occurring across multiple scales.
Keywords: universe; life; death; biological cycles; evolution.
INTRODUCCIÓN
El universo como escenario de la existencia
El universo representa una inmensidad cuya extensión, complejidad y naturaleza todavía desafían nuestra capacidad de comprensión [1, 2]. En él se desarrollan fenómenos físicos, químicos y biológicos que, bajo determinadas condiciones, permiten la aparición y evolución de estructuras cada vez más complejas [3, 4]. Desde las partículas subatómicas hasta las galaxias, todo forma parte de una realidad dinámica en constante transformación [5].
De esta forma, la vida constituye uno de los fenómenos más fascinantes que conocemos [6]. En nuestro planeta, la vida surgió bajo condiciones particulares y evolucionó durante miles de millones de años hasta dar lugar a una extraordinaria diversidad de organismos [7, 8]. Sin embargo, todavía desconocemos si la vida existe en otros lugares del universo, si presenta formas semejantes a las terrestres o si responde a principios biológicos completamente diferentes [7].
En la portada de Alianzas y Tendencias BUAP 11(43) (Figura 1), se muestra una obra de arte digital que surge de una experiencia onírica: la visión de múltiples esferas suspendidas en un espacio inmenso, vacío, oscuro y profundo. Cada una contiene movimiento y representa un universo con sus propias condiciones y posibilidades de existencia. No obstante, entre ellas aparece una esfera distinta; la cual es opaca, inmóvil y sin ningún destello de vida. Esta imagen introduce una reflexión sobre la muerte, no solamente como el final de un organismo, sino como parte de una dinámica mucho más amplia que atraviesa la naturaleza.
La composición plantea así una pregunta fundamental: ¿somos únicamente una manifestación temporal de la vida dentro de un universo extraordinariamente vasto, o formamos parte de un proceso cuya dimensión todavía no alcanzamos a comprender?
Figura 1. Portada de Alianzas y Tendencias BUAP 11(43). Esta obra nace de un sueño, en ese sueño, múltiples esferas flotaban en un espacio inmenso, vacío, oscuro y profundo, cada esfera contenía movimiento, vida, y sus propias condiciones. Sin embargo, hay una esfera en medio como si hubiese sido extraída del carril de la vida. Opaca, sin movimiento ni un destello de vida es la representación de la muerte. La figura es una reflexión a nuestro universo y sobre la existencia misma. Cada esfera representa un universo posible con sus posibilidades de vida y condiciones, nuestro universo es un lugar cruel y extenso, pero al mismo tiempo tiene equilibrio, dando posibilidad a la vida tal cual la conocemos, aunque no sabemos sí hay más vida en el exterior de nuestro planeta. Se propone una visión que contempla un ciclo vital, vida y muerte, en todas las escalas, desde las células que nacen, se multiplican, cumplen una función y finalmente mueren, hasta nosotros mismos como especie, que cumplimos exactamente ese ciclo vital. Todo siendo parte de un solo proceso.
Universos posibles: las condiciones que permiten la vida
Cada esfera de la obra de la portada representa una posibilidad (Figura 1). Su presencia en un espacio aparentemente infinito invita a imaginar universos con características diferentes, donde las condiciones físicas, químicas y ambientales podrían determinar formas particulares de organización de la materia [9, 10].
Nuestro universo posee condiciones que han permitido la formación de estrellas, galaxias, sistemas planetarios y, en al menos un planeta, el surgimiento de la vida [11]. La Tierra es un entorno extraordinario, aunque no necesariamente excepcional en términos de la posibilidad de que existan otros ambientes habitables [12]. La presencia de agua líquida, fuentes de energía, elementos químicos esenciales y condiciones ambientales relativamente estables durante periodos prolongados ha favorecido la aparición y diversificación de los sistemas vivos [13, 14].
Sin embargo, la existencia de vida fuera de nuestro planeta continúa siendo una interrogante científica [15, 16]. La búsqueda de ambientes habitables en Marte, las lunas Europa y Encélado, así como el estudio de planetas que orbitan otras estrellas, amplían nuestra perspectiva sobre las posibilidades de existencia biológica [17–19].
Desde esta visión, las esferas no representan necesariamente mundos habitados, sino posibilidades de existencia [20]. Algunas podrían albergar condiciones compatibles con la vida; otras podrían permanecer como sistemas físicos sin organización biológica conocida. Incluso es posible imaginar que la vida, si existe fuera de la Tierra, presente formas de organización que todavía no podemos anticipar [21].
La oscuridad que rodea las esferas representa, en este sentido, aquello que desconocemos. Es el espacio de las preguntas aún sin respuesta y de las posibilidades que permanecen fuera de nuestro alcance.
La vida como proceso. Nacimiento, desarrollo y transformación
La vida no constituye una condición estática, sino un proceso continuo de transformación [22–24]. Desde el momento en que una célula surge, comienza una trayectoria que puede incluir crecimiento, diferenciación, reproducción, interacción con su entorno y, finalmente, muerte celular [25–27].
En los organismos multicelulares, estos procesos adquieren una complejidad extraordinaria [28, 29]. Las células se especializan y organizan en tejidos, órganos y sistemas que trabajan coordinadamente para mantener las funciones vitales [30–33]. Algunas células tienen una vida relativamente corta y son reemplazadas continuamente, mientras que otras pueden permanecer funcionales durante periodos prolongados [33, 34].
La renovación celular permite mantener la integridad de los tejidos y responder a las necesidades del organismo [35, 36]. La apoptosis, por ejemplo, constituye un mecanismo de muerte celular programada fundamental para el desarrollo embrionario, la regulación de los tejidos y la eliminación de células que podrían representar un riesgo para el organismo [37–39]. Por otra parte, la necrosis puede producirse como consecuencia de lesiones, infecciones o alteraciones severas del equilibrio celular [38].
Estos fenómenos muestran que la muerte celular no siempre representa una falla biológica. En determinadas circunstancias, constituye un mecanismo indispensable para conservar la organización y funcionalidad de los sistemas vivos [40]. Así, la vida de un organismo depende no solamente de la permanencia de sus células, sino también de su capacidad para renovarlas, reemplazarlas y eliminar aquellas que han dejado de cumplir adecuadamente sus funciones. La existencia se manifiesta, por tanto, como un equilibrio dinámico entre construcción y desaparición, entre continuidad y transformación.
De las células a los organismos, visualizando la vida en diferentes escalas
El ciclo de la vida puede reconocerse en diferentes niveles de organización biológica, desde las biopelículas bacterianas, amibas, animales invertebrados, hasta células de organismos superiores [41–44]. Una célula nace, desarrolla funciones y eventualmente muere. Un organismo atraviesa etapas de desarrollo, madurez, envejecimiento y muerte [45–47]. Las poblaciones experimentan nacimientos, crecimiento, fluctuaciones y extinciones locales, mientras que las especies pueden persistir durante millones de años o desaparecer definitivamente.
En los ecosistemas, estos procesos se encuentran estrechamente relacionados. La muerte de un organismo no significa necesariamente la desaparición de toda su contribución biológica. Sus restos pueden convertirse en recursos para otros organismos mediante procesos de descomposición y reciclaje de nutrientes. Bacterias, hongos y otros microorganismos participan activamente en esta transformación, reincorporando elementos químicos a los ciclos naturales [48, 49]. En consecuencia, la desaparición de una forma de vida puede contribuir a la continuidad de otras. El carbono, el nitrógeno, el fósforo y otros elementos esenciales circulan entre los componentes bióticos y abióticos de los ecosistemas, haciendo posible que la materia participe repetidamente en nuevos procesos de organización biológica [50]. Esta perspectiva permite comprender que la vida no se limita a la existencia individual de cada organismo. También se expresa mediante las interacciones que mantienen las comunidades y los ecosistemas a través del tiempo. Desde este punto de vista, la muerte puede representar el final de una trayectoria individual, pero no es el final de la materia ni de su participación en los procesos naturales [48, 51].
Estructuras que nacen, funcionan, envejecen y desaparecen en el cuerpo humano
El cuerpo humano constituye un ejemplo particularmente interesante de la integración de estos ciclos [27]. Sus órganos y tejidos presentan diferentes ritmos de desarrollo, renovación y envejecimiento. Algunas estructuras se regeneran constantemente, mientras que otras tienen una capacidad limitada de reparación [27, 52, 53].
La piel, el epitelio intestinal y las células sanguíneas son ejemplos de sistemas con una renovación relativamente elevada [27, 36]. En contraste, determinadas poblaciones celulares del sistema nervioso presentan una capacidad de regeneración mucho más restringida [54]. Esta diversidad demuestra que el envejecimiento y la pérdida funcional no ocurren de manera uniforme en todos los componentes del organismo. Incluso las estructuras mineralizadas, como los dientes, permiten observar cómo la vida se manifiesta mediante procesos de formación, función, desgaste y pérdida [55, 56].
Los dientes: estructuras biológicas entre la formación y la pérdida
Los dientes constituyen estructuras altamente especializadas cuya formación comienza durante el desarrollo embrionario [55, 57]. Mediante complejas interacciones entre el epitelio oral y el ectomesénquima, se establecen los procesos de odontogénesis, que conducen a la formación del esmalte, la dentina, el cemento y los tejidos asociados (Figura 2).
Figura 2. Anatomía de los dientes. Imagen generada mediante inteligencia artificial con ChatGPT (OpenAI, 2026).
A lo largo de la vida, los dientes desempeñan funciones esenciales en la masticación, la articulación del lenguaje y el mantenimiento de determinadas características anatómicas del rostro [58]. Sin embargo, a diferencia de otros tejidos, el esmalte dental maduro no posee capacidad de regeneración celular, debido a que los ameloblastos responsables de su formación desaparecen una vez concluida la amelogénesis.
La dentina, por su parte, conserva cierta capacidad de respuesta biológica gracias a los odontoblastos, que pueden producir dentina secundaria y terciaria bajo determinadas condiciones [59]. Estos mecanismos permiten cierta adaptación y protección frente al desgaste y las agresiones externas. No obstante, con el paso del tiempo, los dientes pueden experimentar desgaste fisiológico, cambios estructurales, caries, enfermedad periodontal y otros procesos que comprometen su integridad (60). En determinadas circunstancias, estas alteraciones conducen a la pérdida dental, ya sea de manera natural o como consecuencia de intervenciones clínicas [61]. La pérdida de un diente representa mucho más que la desaparición de una estructura mineralizada. Puede modificar la función masticatoria, la fonación, la estética y la calidad de vida [62]. La Estomatología estudia precisamente estos fenómenos y desarrolla estrategias para prevenir, diagnosticar y tratar las alteraciones que afectan la salud bucal. Este ejemplo permite reconocer que incluso las estructuras que parecen inertes o permanentes forman parte de una historia biológica. Los dientes se desarrollan a partir de tejidos vivos, cumplen funciones específicas, experimentan modificaciones a lo largo del tiempo y pueden finalmente desaparecer del organismo. La Estomatología, por tanto, representa otra perspectiva desde la cual estudiar la relación entre la vida, el tiempo, la transformación y la pérdida.
La muerte: una esfera fuera del movimiento de la vida
En medio de las esferas luminosas de la obra de la portada AyTBUAP 11(43) aparece una que parece haber sido extraída del curso de la existencia. Su superficie opaca, la ausencia de movimiento y la falta de cualquier destello contrastan con la actividad de las demás. Esta esfera representa la muerte.
Desde una perspectiva biológica, la muerte constituye el cese irreversible de las funciones que definen a un organismo como sistema vivo [63]. Sin embargo, su significado trasciende la dimensión fisiológica, pues también representa una de las experiencias más profundas de la existencia humana.
La muerte celular, la desaparición de organismos y la extinción de especies son fenómenos que ocurren constantemente en la naturaleza [64]. Aunque presentan mecanismos y consecuencias diferentes, todos evidencian que los sistemas biológicos tienen una temporalidad y que ninguna forma de organización permanece indefinidamente. En el caso de nuestra especie, la conciencia de la muerte ha influido profundamente en la construcción de las culturas, las expresiones artísticas, la filosofía y el desarrollo científico [65, 66]. La necesidad de comprender, prevenir o retrasar el deterioro biológico ha impulsado disciplinas como la Medicina, la Biología, la Gerontología y la Estomatología, entre muchas otras.
La esfera opaca no significa la ausencia absoluta de todo proceso físico o químico, sino la interrupción de la dinámica vital que caracteriza a los sistemas vivos. Su presencia introduce un contraste indispensable para comprender el significado de las demás esferas: la vida adquiere una dimensión temporal precisamente porque no es permanente.
La existencia como parte de un solo proceso
La obra de la portada de AyTBUAP 11(43) propone una reflexión integradora: aunque la vida y la muerte suelen interpretarse como condiciones opuestas, ambas forman parte de la dinámica de los sistemas naturales [40]. Desde las primeras etapas del desarrollo celular hasta la evolución de las especies, la existencia se encuentra vinculada con procesos de transformación [67]. Las células se dividen, se diferencian y mueren; los organismos nacen, se desarrollan y envejecen; las poblaciones cambian y las especies evolucionan o desaparecen. En los ecosistemas, la materia se transforma y circula, permitiendo la continuidad de los procesos biogeoquímicos.
Los seres humanos somos parte de una historia biológica mucho más extensa que nuestra experiencia individual. Compartimos elementos, mecanismos y procesos fundamentales con el resto de los seres vivos, y nuestra presencia en el planeta representa solamente una etapa dentro de la historia evolutiva de la vida [68, 69]. La inmensidad del universo nos recuerda, además, que nuestro conocimiento es limitado. Desconocemos si existen otras formas de vida, si hay otros mundos con condiciones semejantes a las de la Tierra o si la vida representa un fenómeno excepcional [7]. Cada una de estas interrogantes amplía nuestra comprensión de la existencia y nos invita a continuar explorando. Las esferas de la obra simbolizan precisamente esa diversidad de posibilidades: mundos que podrían albergar vida, sistemas que siguen dinámicas desconocidas y otros en los que la existencia biológica quizá nunca haya surgido.
CONCLUSIONES
La vida representa un fenómeno extraordinario que emerge de condiciones particulares y se manifiesta mediante procesos complejos de organización, adaptación y transformación. Aunque nuestra existencia individual es temporal, formamos parte de una dinámica natural mucho más amplia, en la que la materia y la energía participan continuamente en diferentes procesos físicos, químicos y biológicos. La obra de la portada AyTBUAP 11(43) invita a contemplar el universo no solamente como un espacio que contiene materia y energía, sino como un escenario de posibilidades en el que la vida puede surgir, desarrollarse y desaparecer. Cada esfera representa una posibilidad de existencia, mientras que aquella que permanece opaca e inmóvil simboliza la muerte y la interrupción de la dinámica vital. Desde una célula hasta un organismo completo, desde una estructura dental hasta una especie, la naturaleza manifiesta diferentes escalas de un mismo principio: todo sistema vivo tiene una historia, una función y una temporalidad. Comprender estos procesos nos permite reconocer que la vida no consiste únicamente en permanecer, sino también en transformarse, interactuar y participar en la continuidad de los sistemas naturales. Quizá nuestra mayor limitación sea intentar comprender la existencia únicamente desde nuestra propia escala y temporalidad. Sin embargo, al observar el universo y reconocer los ciclos que ocurren incluso dentro de nuestro propio cuerpo, podemos advertir que somos parte de un proceso extraordinariamente complejo, cuya dimensión todavía desconocemos. La esfera opaca permanece como un recordatorio de que la vida no es eterna; las demás, con su movimiento y luminosidad, representan la extraordinaria posibilidad de que la existencia continúe manifestándose bajo diferentes formas.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores confirman que no tienen ningún conflicto de intereses con el contenido del manuscrito.
AGRADECIMIENTOS
A las personas que aportaron sus conocimientos y observaciones para mejorar el contenido de este manuscrito. Agradecemos a la VIEP por el apoyo recibido a través de proyectos. También agradecemos a la Dirección de Internacionalización de la Investigación por el apoyo para el desarrollo de nuestras investigaciones. Las Dras. América rivera Urbalejo y Yolanda Elizabeth Morales García, son miembros del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores por lo que agradecen a la SECIHTI el apoyo recibido a lo largo de su trayectoria.
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